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Juan Luis Cano. Humorista, periodista, futbolista, escritor… y funerario

“El humor es una cosa muy seria”

Así define nuestro protagonista lo que es parte importante de su vida. Nacido en el barrio madrileño de Carabanchel, Juan Luis Cano creció a los pies de una funeraria, de la que su familia fue propietaria.

Junto a Guillermo Fesser creó el programa que les dio el éxito, Gomaespuma, que se emitió desde mediados de los 80 hasta su última emisión en M80 Radio en julio de 2007.

Entrevista a Juan Luis Cano

Desde muy niño Usted vivió el negocio familiar de la funeraria ¿Cómo lo recuerda?

Para mí la funeraria era la casa de mis abuelos. Cuando me decían “vamos a casa de los itos”, que era como llamaba a mis abuelos, era ir a la funeraria. Yo lo tengo muy naturalizado. Recuerdo que en verano me metía a jugar en la sala de los féretros porque se estaba más fresco.

Si te pones a pensar, una funeraria es una oficina, lo que pasa que tiene un muestrario que son cajas, en vez de toldos, pero realmente es una oficina.

Así nació su libro “La Funeraria”…

Sí, pero en lo que cuento en la novela, de mi familia hay muy poco. Sí que alguno de los personajes fueron reales, como por ejemplo uno de los empleados ‘Pablito’ y el ‘Aristócrata’, pero el resto es ficción. Los nombres de los personajes son un homenaje a mis amigos y familiares. Lo que sí es real al cien por cien es la descripción que hago de la funeraria.

¿Se mezclan en su libro tragedia y humor?

La tradición del humor en nuestro país es la de un humor macabro, que ha utilizado la muerte como centro o como fuente de inspiración. Esto sirve un poco para metabolizar el drama, lo utilizamos por el temor y la angustia que nos produce la propia muerte.

En otros países como Irlanda se ponen hasta arriba de cerveza brindando por el finado. Aquí es todo lo contrario. Tenemos unos rituales especialmente macabros, y precisamente ese sentido del humor que aplicamos a nuestra propia visión dramática de la muerte, nos ayuda a digerirla, porque si no, sería algo tremendo.

¿Un epitafio?

¡Aúpa Atlet!i

Su respuesta nos lleva a otra de sus facetas, el fútbol. Su Atlético de Madrid tiene raíces en Bilbao…

Todas. Surge en Madrid y lo forman estudiantes de Bilbao. De hecho, el primer equipo que se fundó se llamaba Athletic de Bilbao. Se comenzó a llamar Atlético Aviación cuando después de la guerra había muchos clubes que no tenían dinero y estaban abocados a desaparecer, entonces se fusionaron unos con otros.

¿Cree que todos llevamos un entrenador dentro?

Yo no solo llevo un entrenador, yo llevo un gran jugador dentro, porque juego muy bien al futbol todavía.

Sin embargo, nadie lleva un árbitro dentro…

Jajaja, eso es cierto, nadie lo lleva. Es usted un hombre con muchas facetas.

¿Qué nos puede decir de su paso por la política y en concreto de la plataforma Vecinos por Torrelodones?

“Otra forma de hacer política es posible”. Esta es la frase que resume todo, y que está en el libro que hemos sacado, “Vecinos al poder”.

Ahora están surgiendo muchos movimientos, cosa que a mí me parece fantástica, para remover un poco los cimientos de la democracia tan frágil que tenemos en este país. Hay que tener en cuenta que todos han aparecido en los momentos de crisis. Nosotros nos formamos en los momentos de bonanza.

Vecinos por Torrelodones nace cuando la burbuja inmobiliaria aún no había explotado, cuando se suponía que aquí nos iba todo fenomenal y todo era maravilloso.

Nosotros nos enfrentamos a los poderes que llevaban toda la vida manejando los hilos, y manipulando al pueblo a su antojo para enriquecerse.

Hoy son ustedes un partido político que está dirigiendo los destinos de su municipio con buenos resultados.

Llevamos tres años al frente del consistorio. En el 2007 nos presentamos por primera vez y en el 2011 llegamos a la alcaldía, siendo ya un partido político. En estos tres años hemos conseguido un superávit de siete millones de euros.

¿Hay que ponerse la nariz de payaso para hacer críticas y no morir en el intento?

El humor es una cosa muy seria. En Gomaespuma desde hace treinta años hemos usado el humor como vehículo para contar cosas muy crudas, en algunas ocasiones.

En este país el humor está un poquito desprestigiado por esa clase pseudointelectual que durante muchos años ha estado dirigiendo la cultura, y que se han encargado de que el humor sea una disciplina secundaria. De hecho, es muy difícil que a una comedia o a un escritor de humor le den premios.

Siempre hay un listo que cuando sacas una novela o película de humor te dice: “Con lo bien que lo haces, a ver si sacas algo en serio”. La tradición literaria y de ficción viene del Quijote que es una novela de humor y de la picaresca que son cien por cien humor.

Juan Luis Cano entrevista

Hace poco el cine español arrasó con una comedia, ¿Ha visto ‘Ocho apellidos vascos’?

No la he visto ¿te lo puedes creer? Todo el mundo me ha hablado fenomenalmente de ella, pero no la he visto. Es lo clásico, te dices, tengo que ir, tengo que ir, y al final no la he visto.

¿Quién se lleva su corazón, la radio o la televisión?

A mí lo que más me gusta es la radio. No digo que no a la televisión, pero donde mejor lo he pasado es en las ondas. Allí me he hecho periodista.

Parafraseando aquella canción de Golpes Bajos ¿Malos tiempos para el periodismo?

Malísimos. El periodismo, creo yo, que no ha tenido una época tan lamentable y en la que haya estado tan a la baja; con los medios absolutamente intervenidos y con los periodistas decantados por defender los intereses de quien los sostiene. Están en manos de los poderes económicos que son realmente quienes manejan la política de este país y del mundo.

Usted junto con Guillermo Fesser creó la Fundación Gomaespuma. ¿Qué tipo de proyectos realizan?

Tenemos proyectos permanentes que son escuelas en Nicaragua. Allí ayudamos al sostenimiento de una casa de acogida para niños víctimas de violencia sexual. En Sri Lanka llegamos cuando el tsunami y tenemos dos orfanatos, hemos comprado dos arrozales y mantenemos a doscientas familias becadas para que puedan ir los niños al colegio.

Luego hacemos cosas puntuales, a las que ponemos el sufijo “patos”, como “motospatos”, “flamencopatos”, “comediapatos”… o “cañaspatos”, que se realizó en Madrid. Consistía en que gente muy conocida de diferentes ámbitos, pasen por una cervecería a tirar cañas. Es curioso, porque te podías encontrar por ejemplo con “Flo” echándote la caña y poniéndote la tapa.