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El cuaderno particional es uno muchos los trámites administrativos que hay que realizar cuando fallece una persona. El propio dolor que la pérdida de un ser querido implica, sumado a la dificultad que supone enfrentarnos a términos y requisitos legales, puede llegar a dificultar la realización de esos trámites.

Los más complicados, sin duda alguna, son todos aquellos relativos a la herencia. Los distintos ordenamientos jurídicos que conviven en nuestro país – por un lado el Código Civil y por otro la ley foral –  junto a la gran cantidad de situaciones familiares posibles (herencia sin testamento, con él, sin descendientes, etc.) dificultan que el ciudadano medio sepa cómo desenvolverse en estos casos.

Por eso en este artículo hemos decidido explicar qué es el cuaderno particional y para qué sirve exactamente; un documento necesario para poder distribuir los bienes hereditarios entre los beneficiarios de la herencia y del que oirás hablar durante dicho proceso.

Qué es el cuaderno particional

El cuaderno particional es aquel documento en el que se formaliza qué parte de la herencia corresponde a cada heredero y recoge los datos de quienes forman parte del proceso de herencia, así como los datos de los interesados, los bienes, derechos, deudas y adjudicaciones que se hagan a herederos y legatarios. Es indispensable para la liquidación de impuestos y su redacción está sujeta a la existencia o no de testamento.

Asimismo, puede ser un documento público o privado. Privado cuando no hay bienes inmuebles o de haberlos no se quiera inscribirlos en el Registro de la Propiedad. Público cuando haya bienes inmuebles y se quieran registrar en el Registro de la Propiedad para su posterior venta.

Quién elabora el cuaderno particional

En los supuestos en los que es necesaria su elaboración, la redacción de este documento recae sobre la figura del contador partidor, que precisa de conocimientos jurídicos en el ámbito de las sucesiones. Además, será también quien guíe el proceso y cite a los interesados para que lean y firmen el cuaderno particional, ratificando dicha firma ante notario.

  • El contador partidor pueden ser los herederos de común acuerdo, cuando no haya testamento. 
  • Será el contador partidor dativo cuando los herederos no se ponga de acuerdo: los herederos que representen al menos el 50% del caudal hereditario solicitarán al Letrado de la Administración de Justicia o a un Notario el nombramiento de un contador partidor. 
  • En algunos casos, es el testador quien nombra al encargado de repartir los bienes de la herencia, es el conocido como el contador partidor testamentario.

Cuándo es necesario elaborarlo

  • Cuando pese a existir testamento no se haya realizado el reparto de los bienes hereditarios.
  • Cuando el testador encomiende el reparto a un contador partidor que no sea coheredero.
  • Cuando no haya testamento.

Por el contrario, no será necesario cuando el fallecido haya repartido los bienes hereditarios en su testamento, o cuando el heredero sea una sola persona y no exista comunidad hereditaria.

El cuaderno particional en el proceso hereditario

Por otro lado, todo proceso hereditario consta de distintas fases que deben reflejarse en el documento, así como los bienes de la herencia para poder repartirlos equitativamente. Dicho lo cual, deberá recoger los siguientes aspectos:

  1. Identificación de los herederos, la persona fallecida, lugar y día del fallecimiento, del cónyuge del fallecido y de los hijos, y del contador partidor, si lo hubiera. Datos y contenido del testamento o, en su caso, de la declaración de herederos.
  2. Hacer inventario de los activos y pasivos al detalle.
  3. Valoración real o avalúo de todos los bienes inventariados, realizada por el propio testador del testamento, si así lo deciden los herederos, o por el perito, cuando la partición se realiza por vía judicial.
  4. Disolución y liquidación de la sociedad de gananciales. En este apartado se indicará el valor de los bienes gananciales, correspondiendo al viudo/da el 50% por su mitad de gananciales y la mitad restante a la herencia.
  5. Liquidación de la herencia, calcular la herencia a repartir teniendo en cuenta deudas y cargas. 
  6. Adjudicación, entregar a cada heredero los títulos de propiedad de los bienes que le corresponden. Para ello se forman lotes con bienes que tengan el valor que corresponde a cada heredero, aunque sean de distinta naturaleza.  

Dicho todo esto, y sea cual sea la forma del cuaderno, siempre es obligatorio liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones

Dada la complejidad de los trámites a gestionar después de una defunción, te recomendamos que contrates un servicio de gestoría tras el fallecimiento, que te ayude en momentos tan difíciles a la par que cruciales.

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