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[entradilla]¿Conoces las diferencias entre nicho, tumba y columbario? En Funeuskadi te contamos sus peculiaridades y cómo diferenciarlos.[/entradilla]

Según el diccionario de la Real Academia Española, un columbario es un “conjunto de nichos” en los cementerios, y “en los cementerios de los antiguos romanos, conjunto de nichos donde colocaban las urnas cinerarias”. Y es que la antigua Roma empleó masivamente los columbarios. De hecho, muchos de ellos se conservan hoy en día y pueden visitarse.

Por columbarios conocemos aquellos nichos habilitados para colocar las cenizas mortuorias de las personas fallecidas tras su cremación. Existen en prácticamente todos los cementerios, siendo cada vez más populares.

Diferencias entre nicho, tumba y columbario

En España, actualmente, hay tres formas comunes de enterramiento: el nicho, la tumba y el columbario. Todas ellas pueden coexistir en un mismo cementerio. Se trata de lugares donde descansan los restos de la persona fallecida, la mayoría de propiedad pública y que pueden visitarse.

Sin embargo, ¿qué diferencias existen entre columbario, nicho y tumba?
El columbario se usa de manera exclusiva para depositar y salvaguardar las cenizas del fallecido. Es decir, no pueden depositarse los restos del difunto sin haber pasado antes por un proceso de cremación.

Esta es, quizás, la diferencia más notoria respecto al nicho común o la tumba. De hecho, por sus peculiaridades y espacio reducido, no sería posible albergar otra cosa que no fuera una urna con las cenizas mortuorias.

Por otro lado, tanto la tumba como el nicho pueden albergar los restos del fallecido, su cuerpo, dentro de un féretro. Incluso, si la familia así lo desea, las cenizas de éste.

Sin embargo, mientras la tumba se encuentra bajo tierra y sellada, en una oquedad excavada y asegurada con una estructura de cemento y ladrillos para acoger el féretro, el nicho está en altura. Se trata de un hueco o cavidad en un muro que sirve para colocar el cadáver o las cenizas de un difunto.

Y si bien es cierto que la tumba protagoniza la forma más tradicional de enterramiento en nuestro país, los nichos han ganado terreno ante un problema de falta de espacio en ciudades y municipios.

Finalmente, los panteones vienen a ser lo mismo que una sepultura pero, en este caso, están construidos por un particular y suelen albergar los restos de varias personas de una misma familia.

Ventajas de los columbarios

Entre las grandes ventajas de los columbarios existen tres que destacan sobre las demás:

• La optimización de espacio en los cementerios, ya que pueden acoger un mayor número de restos que un cementerio común donde sólo existan tumbas o nichos preparados para ataúdes.
• Mayor higiene y seguridad para la salud pública, pues en el lugar tan solo descansan las cenizas de los difuntos, depositadas en urnas cerradas. De ahí que existan columbarios en el interior de iglesias y catedrales e incluso en espacios públicos o instalaciones deportivas. Incluso muchas parroquias en España cuentan con un espacio dedicado a columbario dentro de los propios templos, y se pueden depositar las cenizas de varios difuntos, a veces de manera gratuita otros a cambio del pago de una tasa que puede variar.
• El precio. Aunque en este sentido la horquilla varía mucho de unas provincias a otras o de uno cementerios a otros (aunque lo normal es que ronden los 3.000 euros por periodos de 30 años), normalmente son muy inferiores a los costes que han de asumirse por un enterramiento en tumba o a los costes de un nicho, pues apenas precisan ni espacio ni mantenimiento. Las concesiones, en alquiler, también varían, aunque la mayoría alcanzan los 30 años prorrogables.

Por estas razones, los columbarios son factibles en prácticamente cualquier localidad y para cualquier familia.

¿Qué hacer para depositar las cenizas en un columbario?

Para depositar las cenizas de una persona fallecida en un columbario deben llevarse a cabo ciertos trámites que requerirán de la siguiente documentación:

• Carta de acreditación de cenizas entregada por la empresa funeraria que ha llevado a cabo la cremación. En dicho documento han de aparecer los datos personales del fallecido, así como el lugar y la hora de la cremación.
• Certificado de defunción del fallecido.

Tras presentar esta documentación y ser tramitada, deberá procederse al pago de la tasa del columbario, si es que la hubiera.

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