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[entradilla]Afrontar la pérdida de un familiar o ser querido no es sencillo. De hecho, las formas de hacerlo distan mucho de unas personas a otras. Por eso, vamos a hablar de qué tipos de duelo existen.[/entradilla]

Diferentes tipos de duelo

Tarde o temprano, todos atravesamos una fase de duelo. Saber detectar y abordar sus consecuencias con serenidad es un factor clave para afrontar uno de los momentos más duros a los que se enfrenta cualquier persona en su vida.

El duelo es esa dura etapa que atravesamos cuando perdemos a un ser querido o familiar.

Durante dicha fase, que puede durar unos días, años, o no terminar de cicatrizar, la persona en duelo aborda, de manera inconsciente, un proceso psicológico que consiste en la asunción de esa nueva realidad sin la persona allegada.

Nuestra situación social o familiar, las circunstancias en la que se produjo el fallecimiento de la persona querida, el grado de apego hacia ella, nuestra propia personalidad… son factores decisivos que marcan qué tipos de duelo existen.

El duelo no es exclusivo de quienes pierden a una persona con motivo de su muerte. También está presente en situaciones como rupturas de pareja, enfermedad, cambios en el contexto laboral, etc. En definitiva, ante cualquier situación de pérdida a la que nos enfrentemos.

Por eso, todos, en algún momento de nuestras vidas, pasamos por una fase de duelo. Sin embargo, no lo hacemos de la misma manera.

¿Cuáles son los tipos de duelo más comunes?

Podríamos decir que existen tantos tipos de duelo como personas. Pero, por sus rasgos más distintivos, es posible agruparlos en las siguientes categorías:

• Duelo anticipado o anticipatorio
Se trata de aquel duelo que coexiste con una grave enfermedad que se extiende en el tiempo. La pérdida se vislumbra y es difícil lidiar con esa espera. Quien padece el duelo comienza a experimentar sentimientos de pérdida antes de que ésta ocurra.

• Duelo no resuelto
Este tipo de duelo se prolonga durante años sin resolución. Normalmente está ligado al duelo patológico, es decir, aquel que nos negamos a superar por la incapacidad de aceptar esa nueva realidad. En casos extremos, se convierte en “ausente”, una completa negación de lo ocurrido como mecanismo de protección y que, en muchas ocasiones, deriva en un duelo retardado, esto es, que llega pasados varios meses o años.

• Duelo inhibido
Es común en niños y niñas, puesto que tiende a darse en personas con ciertas dificultades para expresar lo que sienten. La mediación de los adultos es, en estos casos, fundamental en el proceso de aceptación y recuperación.

• Duelo desautorizado
Se trata de ese duelo que no nos permitimos experimentar por el rechazo que provoca en nuestro entorno. Familiares, amigos, compañeros de trabajo… minimizan la situación y nos obligan a reprimir, de manera indirecta, nuestros sentimientos.

Fases comunes a todo tipos de duelos

Aunque no todos los expertos en psicología y psiquiatría a establecen los mismos estadios o etapas en un mismo proceso de duelo, existen al menos cinco fases en las que prácticamente todos están de acuerdo,

• Fase de negación
Suele ser muy normal, y se produce inmediatamente después de la pérdida. La sensación de incredulidad se apodera de nosotros y nos cuesta asumir que esa persona ya no va a estar a nuestro lado, y que hemos de aprender a vivir sin ella.

Por lo general, quienes padecen un duelo tienen, durante los primeros días, la sensación de que se trata de una situación momentánea, y de que todo volverá a la normalidad en cuestión de semanas.

• Fase de ira
Es aquella en la que sentimos impotencia, frustración, enfado… sobre todo si nos creemos responsables, en parte, de la pérdida o, de si, por el contrario, hacemos responsables a terceras personas.

En estos casos, el duelo se dilata en el tiempo, incapaces de salir de esa etapa de reproches.

• Fase de negociación y fase de depresión
Se comienza a asumir la pérdida, a tomar consciencia de lo ocurrido, y a adoptar una actitud activa ante la situación: recobrar la vida social, comenzar nuevas actividades, cambiar de entorno laboral…todo aquello que pueda ayudarnos a recobrar la entereza.

Es en esta fase cuando muchas personas deciden también comenzar una terapia psicológica que les ayude en el proceso de duelo.

Esta última decisión tiene mucho que ver con situaciones de angustia, ansiedad o depresión que pueden aparecer en el momento de la aceptación de la pérdida, o bien de pena y tristeza.

• Fase de aceptación
Se trata de la última de las fases, aquella que nos devuelve a un estado de relativa serenidad y equilibrio, a pesar de que, en lo emocional, nada vuelva a ser igual.

Recobramos una actitud positiva ante la vida y realizamos nuestras tareas cotidianas con normalidad.

En resumen, el duelo es un proceso natural que hay que afrontar y gestionar para poder continuar con nuestra vida con una cierta tranquilidad.

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